Una explicación del tratamiento con
Talidomida
Atención de Laboratorio Lazar®
INTRODUCCIÓN
La información contenida en este folleto está destinada a colaborar con
su médico en la prescripción de Talidomida y brindar una explicación
básica de la terapia con este medicamento.
Cualquier otra pregunta deberá realizarla a su médico, ya que nadie como
él conoce a su paciente.
La prescripción de Talidomida para el tratamiento del mieloma
(un tipo de enfermedad maligna de las células plasmáticas de la médula ósea)
y otras enfermedades, es un enfoque nuevo, pero la
Talidomida es una droga que se estudió desde hace muchos años y se conoció
bastante referente a la acción terapéutica de la misma en las enfermedades
en las cuales se indica, así como también pueden tratarse o solucionar los
posibles efectos secundarios que pueden presentarse en el curso de los
tratamientos.
En el presente comprendemos el valor de no administrar Talidomida a la
mujer en estado de gravidez o aquellas que desconocieran la posibilidad de
estar embarazadas.
La Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica
(ANMAT), aprobó las indicaciones de Talidomida para las patologías que no
hayan respondido a los tratamientos habituales específicos y que se
mencionan a continuación: eritema nudoso leproso (afección
inflamatoria observada en algunos pacientes de lepra), aftas
oro-genitales(pequeñas úlceras inflamatorias de la boca o
genitales), lupus eritematoso discoide(enfermedad benigna
de la piel con lesiones redondeadas de color rojizo que se localizan
preferentemente en la cara), síndrome de Behcet(úlceras a
repetición de los genitales externos, asociadas con aftas bucales y lesiones
oculares), prurigo actínico(enfermedad de la piel causada
por la luz solar caracterizada por el desarrollo de pequeñas ronchas pálidas
e intensa picazón) y enfermedad injerto vs. huésped(reacción
del sistema inmunitario que provoca fenómenos de rechazo en los tejidos).
¿Cual fue el origen de la Talidomida y sus primeras
aplicaciones?
Fue sintetizada en 1954 por un laboratorio Aleman y en el año 1958 se
inició su comercialización como un agente sedativo. Luego se observaron
sus efectos beneficiosos en las náuseas matutinas de la embarazada, y
posteriormente en los primeros años de la década del sesenta se
vincularon las severas alteraciones congénitas denominadas focomelia
(defectos del desarrollo a nivel de los miembros superiores e
inferiores) con la administración de Talidomida a la mujer embarazada, y
se retiró de la venta en los países en los cuales se comercializaba la
misma.
En el año 1964, las observaciones clínicas de un investigador,
permitieron probar la eficacia de la Talidomida para el tratamiento del
eritema nudoso leproso y a partir de ese descubrimiento se fue extendiendo
el uso terapéutico de la droga.
¿Por qué y a cuales indicaciones se amplió el uso de la
Talidomida?
Actualmente los profesionales tienen un conocimiento mayor sobre la
acción terapéutica que posee la Talidomida y es por ello que se está
ampliando el espectro de aplicación de la droga.
Una de las acciones de la Talidomida es su efecto inmunomodulador, de tal
manera que modifica la respuesta del sistema inmunológico modulando la
liberación de factores orgánicos y mediadores químicos que favorecen el
control de las enfermedades en las cuales se indica.
Otra de las acciones para destacar de la Talidomida es su actividad
antiangiogénica (demora o inhibe el desarrollo de los vasos sanguineos que
alimentan y permiten el crecimiento de los tumores sólidos). Algunos tumores
producen mediadores químicos que activan el desarrollo de nuevos vasos
sanguíneos que le permiten a las células cancerosas obtener elementos
nutritivos y oxígeno de la sangre para sobrevivir y multiplicarse.
¿Es lo mismo administrar Talidomida que una droga
quimioterápica anticancerígena?
Definitivamente NO. Una droga quimioterápica actúa
destruyendo células cancerosas y también algunas células normales. La
mayoria de estas drogas actúan matando a las células cancerosas en el
momento de su multiplicación. Los efectos secundarios que se presentan
con su administración son propios de su modo de acción y así puede
aparecer pérdida del cabello, náuseas, vómitos y trastornos gástricos.
La Talidomida no está considerada farmacológicamente una droga
quimioterápica y como mencionamos posee una acción inmumoduladora, ya que
actúa sobre determinadas proteínas que existen normalmente en el organismo.
¿Que pacientes pueden llegar a beneficiarse con la
administración de Talidomida?
En primer lugar los pacientes que padecen las enfermedades para las
cuales fue aprobada la Talidomida.
También todos aquellos pacientes que el médico que los asiste considere
que este medicamento puede colaborar en el curso de la afección que padecen.
Algunas de las enfermedades fueron mencionadas en la Introducción de esta
explicación.
¿Cómo se presenta y como se administra habitualmente Talidomida?
Se presenta en comprimidos que contienen 100 mg de Talidomida y la dosis
será determinada por el médico en base a si este medicamento se indica
solo o en combinación con otros fármacos.
La tolerancia de cada paciente a la Talidomida también determinará la
dosis, que podrá aumentarse gradualmente con el tiempo. Esto le permitirá a
su médico adecuar la dosis más conveniente para cada enfermo y hará que esta
sea más segura.
¿En cuanto tiempo se pueden observar algunos resultados con la
administración de Talidomida?
En general la respuesta al tratamiento no se presenta rápidamente, ya
que por su modo de acción moduladora del sistema inmunológico
(inmunomodulador) tarda más tiempo.
El lapso para observar mejoría depende de la enfermedad, del tiempo de
evolución y de los tratamientos previos a que fue sometido el paciente.
Por lo general se observa mejoría de la enfermedad después de tres
meses, pero se han observado mejorias tan pronto como a las dos semanas y
demoras hasta los ocho meses.
¿Cuáles son los potenciales efectos no deseados que pueden presentarse en
el curso del tratamiento?
- Somnolencia – percepción de sueño o fatiga.
- Neuropatía periférica – hormigueo o entumecimiento persistente de
los miembros superiores o inferiores, manos y/o pies.
- Mareo – sensación de pérdida de equilibrio.
- Constipación – dificultad en la evacuación intestinal con formación
de heces más duras que lo normal.
- Erupción cutánea – manchitas o elevaciones rojas en la piel.
- Leucopenia – disminución de los glóbulos blancos.
Ante cualquiera de los efectos secundarios que puedan presentarse se
debe informar al médico para que evalúe el grado o severidad del mismo y
la conducta a seguir.
¿Pueden ser administrados otros medicamentos junto con
Talidomida?
Se debe informar al médico de los medicamentos que consume habitualmente
aunque estos fueran de venta libre.
Si el médico considera que se deben administrar otros medicamentos junto
con Talidomida, podrá utilizarse sin inconvenientes.
Los medicamentos que provocan somnolencia o las bebidas alcohólicas
deberían ser suspendidas durante el tratamiento con Talidomida a menos que
el médico indique la especialidad medicinal.
¿Quiénes no deben tomar Talidomida?
En primer término la mujer embarazada, ya que podrá ocasionar defectos
congénitos severos o la muerte de un bebé sin nacer. Las mujeres que
podrían quedar embarazadas o las embarazadas NUNCA DEBEN TOMAR
TALIDOMIDA.
Los hombres que consumen Talidomida y tienen vida sexual activa con una
mujer en edad fertil deben utilizar preservativo para evitar el contacto del
semen con las paredes vaginales.
Comentarios finales
La Talidomida es un medicamento destinado al tratamiento de diversas
enfermedades importantes. Como todo fármaco, al igual que otros, podrá
ocasionar daños si se usa incorrectamente, y es por ello que todos los
pacientes deben seguir estrictamente las indicaciones del profesional
que se lo prescribió.
Además es primordial que se cumplan con todos los consejos que su médico
le brindó al prescribirle este producto, y ante cualquier inquietud no
debe dudar en consultarlo inmediatamente.
En el curso del tratamiento pueden surgir algunas inquietudes, así como
también la aparición de efectos secundarios no deseados, lo cual deberá ser
comunicado inmediamente al profesional que lo asiste.
Finalmente, la comunicación con el médico que prescribió el medicamento
redundará en beneficios muy importantes ya que le permitirá al profesional
adecuar el tratamiento para alcanzar el mejor efecto terapéutico de la
Talidomida.
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